Urezko ispilu eta loreak
Mar de Dios
Desde el 11 de Julio 2025
Al 14 de Septiembre 2025

EL AZAR DEL CALOR
El bosque como lugar de extravío, pero también revelación. La ninfa Eco, condenada a repetir las palabras de otros, sin poder decir lo propio, solo reflejar lo ajeno. El agua como superficie especular, un charco que revela un rostro sin poseerlo; al menos no por ahora. Narciso contempla su semblante sin saber que se trata de él mismo. Es ese detalle, precisamente, el que posibilita un encuentro místico; uno que sólo puede darse en el bosque, donde no existen estructuras rígidas ni leyes conocidas.
Ovidio nos legó un mito interpretado como condena a la vanidad, pero si miramos más allá del castigo, llegamos a otro lugar, más simbólico e inconsciente: el del alma que se asoma a su profundidad, a su abismo, sin lograr atravesarlo. Narciso es un cazador cazado porque después de admirarse, cree que su reflejo es de otra persona. Eco, la ninfa, le ama, pero no puede penetrar el alma del cazador si está cerrada incluso para sí mismo. Sin embargo, no debe leerse esto en un sentido romántico, sino como un logos que nos persuade y, a cambio, solo nos exige vulnerabilidad y silencio para hacerse percibir. Narciso no rechaza a Eco por arrogancia, sencillamente aún no puede percibir lo que ella representa: la posibilidad del encuentro con el anima mundi.
Nosotrxs somos Narcisos contemplando la cerámica de Mar De Dios: la textura mate, viva y desmigajada; lo viscoso y fundido en colores brillantes de su cerámica sería Eco. El espejo se halla en los cuencos plateados que coronan algunas de las piezas; emergen como un charco quieto en el que buscamos la imagen que, de no reconocer como propia, nos dejará hechizados, narcotizados por el asombro, prendados por la posibilidad de tocar lo divino. Nada nos asegura que no seamos absorbidos, como Narciso, pero sí tenemos lo necesario para trascender, si pensamos que, antes de cerámica, las piezas fueron simplemente barro, arcilla a la que Mar dio cuerpo, y esta respondió. Y no solo lo hizo una vez, sino varias, como el eco mismo, en cada cocción, sometida al azar del calor, la arcilla se transforma y, mediante una relación simbiótica, usa a Mar para interpelarnos.
Ariadna Chez
Proyecto seleccionado en la convocatoria Proyectos Artísticos 2024 del Centro Cultural Montehermoso.
Mar de Dios
De Barakaldo. Es licenciada en Arte y Máster en Cerámica: Arte y Función por la EHU y Máster en Investigación en Arte y Creación por la Universidad Complutense de Madrid.
Ha sido residente de los programas IDPool, Vista Alegre, Portugal (2018) y de Koganecho Artist Residency, Yokohama, Japón (2023). Ha obtenido diversos premios como el tercer premio Ertibil Bizkaia, y becas de la Diputación Foral de Bizkaia, Gobierno Vasco y la fundación BilbaoArte.
Entre sus exposiciones más recientes están Kore en la galería Carreras Múgica, la muestra realizada en Filet Space Londres (junto a Natalia Suárez), Batzuk en Tabakalera (Donostia), su participación en el Salone del Mobile Milano 2023 y la feria ARCO Lisboa 2024 y Madrid 2025 (con la galería Carreras Múgica).
Ha participado en diversas bienales internacionales de cerámica, como CERCO (Zaragoza), Manises (Valencia) y Open to Art (Galería Officine Saffi, Milán).
En 2023 se publicó Home, Casa, Hasiera en colaboración con Peio Aguirre y su editorial COOP con textos de Peio Aguirre, Pilar Blanco y Estrella de Diego.
A finales de 2025 expondrá en la muestra colectiva Artes de la Tierra en el museo Guggenheim de Bilbao, y en abril de 2026 en la sala Rekalde, Bilbao, dentro del programa Barriek.

Montehermoso Kulturunea | Fray Zacarías Martínez kalea, 2 - Gasteiz (Araba)
Detailes
Martes a sábado: 11:00 - 14:00 / 17:00 - 20:00
Domingos y festivos: 11:00 - 14:00


