Ikusgai dagoenaren zatiak
Desde el 16 de Septiembre 2026
Al 07 de Marzo 2027

Fragmentos de lo visible no es una exposición sobre autores ni sobre historia del paisaje. La propuesta no pretende mostrar el paisaje como representación grandiosa ni como documento territorial, sino como experiencia contenida, íntima y fragmentaria.
Más allá de las diferencias entre autores y lugares, todas las fotografías comparten una misma actitud: una mirada silenciosa, que observa el mundo sin imponerse a él. No buscan representar el paisaje en su totalidad, sino que lo recortan, lo aíslan. Frente al no mostrar el todo, se afirman en el fragmento. Más que construir un discurso cerrado o una lectura lineal del paisaje, la exposición propone una experiencia de contemplación. Invita a detenerse, a mirar lo mínimo, a observar lo que casi no sucede, lo que permanece invisible.
La exposición comienza con la heliografía "16 segundos" de Asun Goikoetxea. Es una elección conceptual y poética. La primera fotografía de la historia fue una heliografía. La exposición comienza también desde la luz. No desde el paisaje, sino desde la condición que lo hace visible. Antes del paisaje está la luz. Esta obra establece una idea fundamental del recorrido: la fotografía no es solo representación, es revelación.
A continuación, tres fotografías que siguen el proceso de construcción de la mirada a partir de una vista amplia cerrada por una pared rocosa en primer plano. A partir de ahí, el orden no responde a autores ni a cronologías, sino a resonancias formales y perceptivas. Una fotografía conduce a otra por formas, por textura, por densidad, por dirección de la mirada. No es un discurso lineal, es una secuencia intuitiva.
Finalmente se incluyen la publicación y se vinculan al proyecto dos fotografías expuestas en sendas salas del Museo: una obra de Koldo Chamorro en la exposición permanente (sala 3.7) y otra de María Azkarate, que se localiza en la exposición temporal de esta artista en la capilla.
Autores y obras presentes en la exposición
Asun Goikoetxea (Pamplona, 1962). Artista plástica cuya obra ha explorado distintos materiales y procesos experimentales. En los años ochenta comenzó a trabajar con papel heliográfico, un soporte fotosensible sobre el que la luz atmosférica se imprime directamente, sin cámara ni pigmentos.
La obra 16 segundos abre esta exposición como una forma de volver a lo más elemental de la fotografía: la acción de la luz sobre un material sensible. Sobre el soporte aparecen dieciséis impresiones luminosas que corresponden a los dieciséis segundos indicados en el título. La imagen se construye por exposición directa a la luz, sin la intervención de la cámara.
Nicolás Ardanaz Piqué (Pamplona, 1910–1982) desarrolló una extensa producción fotográfica en Navarra a lo largo de varias décadas. Vinculado a la Agrupación Fotográfica y Cinematográfica de Navarra, cultivó distintos géneros, entre ellos el paisaje, uno de los temas más constantes en su obra.
La imagen que se puede ver en esta exposición introduce una mirada algo distinta dentro de su producción. El encuadre, condicionado por la presencia de la roca en primer plano, estrecha el campo visual y dirige la mirada del espectador. El paisaje deja de ser una vista abierta para convertirse en algo más concentrado y más íntimo. Una imagen que mira hacia adentro más que hacia el horizonte.
Lydia Anoz (Pamplona, 1925-2017) fue una de las figuras más singulares de la fotografía navarra del siglo XX. Inició su trayectoria en 1946 junto al fotógrafo Pedro Mª Irurzun y desarrolló una obra muy reconocida en los circuitos salonistas nacionales e internacionales, en una época en la que la presencia de mujeres en la fotografía artística era excepcional.
Su trabajo se caracteriza por una mirada atenta a la belleza de lo material. A través de composiciones sobrias y precisas, construidas con un gran control de la luz y del proceso de laboratorio, sus imágenes revelan las calidades superficiales de los motivos y los transforman en formas suspendidas, delicadas y atemporales. Incluso cuando dirige su mirada hacia el entorno natural, esa atención se mantiene: el paisaje aparece reducido a materia, a forma y a luz.
Pío Guerendiain (Pamplona, 1946) ha estado vinculado desde muy joven a la Agrupación Fotográfica y Cinematográfica de Navarra, de la que fue presidente entre 1976 y 1982. En sus inicios su fotografía tiene un carácter documental.
En la serie Pentagramas y fugas dirige su mirada hacia las formaciones rocosas del flysch de Zumaia, un lugar presente en su vida desde la infancia y que fotografía de manera constante desde su juventud. En sus imágenes, siempre en blanco y negro y cuidando sus matices, el paisaje se convierte en una estructura visual donde las formas de la naturaleza —rocas, líneas, relieves— se organizan con un ritmo casi musical.
Paco Ocaña (Jaén, 1949). Fotógrafo y crítico vinculado a la escena fotográfica navarra desde finales de los años setenta. Su obra se ha desarrollado principalmente en torno al retrato y al paisaje urbano.
Las fotografías seleccionadas pertenecen a la serie Dual Mural, realizada en los años ochenta y que forma parte de su trabajo en torno al paisaje urbano. En ella, dirige la mirada hacia las paredes de la ciudad, hacia esos muros anónimos donde aparecen pinturas murales, grafitis o restos de intervenciones efímeras. Se interesa por las relaciones inesperadas que surgen cuando la pintura del muro entra en contacto con el entorno que la rodea.
Miguel Bergasa (Pamplona, 1951). La obra de Miguel Bergasa se centra en la fotografía documental y de viajes. Desde los años setenta ha desarrollado numerosos trabajos en España y América Latina, donde ha documentado culturas, territorios y formas de vida en series como Menonitas, Ritos y otras tradiciones y El hombre y su entorno.
El paisaje, presente a lo largo de toda su trayectoria —también en sus cuadernos de viaje, donde aparecen vistas más abiertas—, constituye otra línea de trabajo. En la serie Naturaleza, no obstante, esa mirada se repliega. Realizadas en distintos lugares de Navarra, estas imágenes se acercan al entorno inmediato y construyen una observación más lenta, silenciosa e introspectiva del paisaje.
Patxi París (Pamplona, 1943). Inició su trayectoria en la Agrupación Fotográfica de Navarra y desarrolló también una labor activa en la difusión de la fotografía en Navarra, como codirector de la fotogalería Nueva Imagen y posteriormente como director artístico de la fotogalería Iruña en Pamplona.
Huellas es una serie realizada en el Pirineo de Huesca y la costa vasca, en la que la nieve, la roca y el agua son los protagonistas. El tiempo —el viento, la lluvia, el hielo— ha trabajado esas superficies durante años, dejando marcas que la cámara recoge con proximidad y detenimiento. Son imágenes que fotografían huellas, rastros de procesos, de presencias invisibles, de un paisaje que sigue transformándose.
Fernando Galle Zumealde (Pamplona, 1928–1982) desarrolló su trayectoria como fotógrafo profesional vinculado a la prensa y a distintos encargos comerciales. Colaboró con medios como Diario de Navarra o el NO-DO y fue uno de los pocos profesionales que participó en la creación de la Agrupación Fotográfica de Navarra en 1955.
Junto a esa actividad profesional, en su archivo aparecen también algunas imágenes realizadas desde una búsqueda más personal. Entre ellas se encuentra la breve serie de composiciones abstractas, conservadas en el Museo de Navarra, construidas mediante efectos de luz sobre el hielo, un ejercicio bastante alejado de sus trabajos habituales.
Carlos Cánovas (Hellín, Albacete, 1951) inició su trayectoria fotográfica en Pamplona a comienzos de los años setenta. Además de su trabajo como autor, ha desarrollado una intensa labor de investigación y reflexión en torno a la fotografía, especialmente sobre la historia de la fotografía en Navarra.
En la serie Dolientes plantas, dirige su atención a plantas domésticas y ornamentales situadas en interiores de viviendas, portales o espacios de espera. Encerradas en macetas y limitadas a un reducido espacio de tierra donde asentar sus raíces, estas plantas se convierten en imágenes cargadas de sentido simbólico. Su presencia frágil y contenida actúa como una metáfora del desarraigo y de una forma de soledad que atraviesa buena parte de la mirada del fotógrafo.
La serie Extramuros se centra en los límites urbanos y en los espacios intersticiales donde la ciudad se diluye. A través de una mirada sobria y despojada, explora estos lugares periféricos como territorios de transición, donde paisaje, memoria y experiencia personal se entrelazan en una reflexión sobre la relación entre la ciudad y su entorno.
María Azkarate (Vitoria, 1977) es arquitecta y fotógrafa. Su trabajo explora el paisaje cotidiano y el territorio urbano desde una mirada que atiende tanto a su dimensión visual como a sus implicaciones políticas y simbólicas.
Su proyecto fotográfico Tercer Paisaje toma su título del manifiesto del paisajista francés Gilles Clément, que reivindica los espacios residuales —solares vacíos, ribazos, terrenos abandonados— como reservas de biodiversidad al margen de la actividad económica. Las imágenes recorren desde la parcela vacante hasta el bosque secundario, inventariando situaciones relacionadas con la presencia del ser humano. El trabajo se completa con un herbario de más de doscientas especies.
Koldo Chamorro (Vitoria, 1949 – Pamplona, 2009) es una de las figuras más singulares de la fotografía española de finales del siglo XX. Desde sus comienzos su obra se sitúa en un punto de encuentro entre dos maneras de entender la fotografía: la fotografía como documento y la fotografía como construcción personal. A lo largo de su trayectoria desarrolló un lenguaje propio, profundamente ligado a su manera de entender el mundo y a una constante búsqueda en los límites de la imagen fotográfica.
Su trabajo posee una fuerte dimensión simbólica y reflexiva. Más que limitarse a registrar la realidad, utilizó la fotografía como un territorio de interpretación donde lo documental, lo poético y lo imaginario se entrelazan. Como él mismo recordaba con frecuencia, lo visible conforma una cosa, pero es lo invisible lo que le da su verdadero valor.
Comisaria: Elena Moreno Jordana.

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