Lerroa, kolorea eta arima
Xabier Martínez Riazuelo
Desde el 22 de Enero 2026
Al 15 de Marzo 2026

Xabier Martínez Riazuelo (1956–2021) fue un escultor autodidacta y creador cuya trayectoria estuvo marcada por constantes traslados y por una enfermedad mental que afectó a su continuidad artística, aunque no a su profundidad creativa. Su mejor etapa creativa coincidió con la época de los talleres de Aizpun y Azuqueca, donde desarrolló una escultura en piedra de carácter sobrio, racional y geométrico, alternada con formas orgánicas y pulidas en mármol, granito, arenisca y también cerámica. Las figuras humanas y las aves fueron sus leit motiv más recurrentes, junto a piezas abstractas que juegan con volúmenes, ritmos y luz. Sus referentes fueron Oteiza, Brancusi, Moore o Hepworth, entre otros. En pintura destacó su lenguaje gestual y matérico, cercano al informalismo y la abstracción. Su obra, variada y dispersa, permanece en colecciones privadas y espacios públicos.
OBRA
Xabier Martínez Riazuelo se consideraba a sí mismo como escultor. Esta fue su disciplina más querida y donde más cómodo se encontraba. Sin embargo, su trayectoria vital ha hecho que la mayor de obras conservadas sea de pequeño tamaño, ya que en buena parte de su vida la falta de espacio para un taller y para almacenarlas, supuso un problema para él. Muchas de ellas han quedado dispersas al ser regaladas y colocadas en lugares públicos.
Podemos describir su producción como variada y con dos lenguajes distintos. La escultura presenta un carácter sobrio y racional, de líneas limpias, con rasgos geométricos que juegan con luces, sombras, volúmenes y capas en unos casos, en otros presenta líneas limpias pero organicistas.
Estoy haciendo un nuevo tipo de esculturas a base de hendiduras paralelas y entrecruzadas de unos centímetros de profundidad por todas las caras de la piedra. Tiene energía y crea ritmos sobre una superficie que por sí misma quedaría sin mensaje. Son como torres que simbolizan la vanidad humana. (…)
En cambio, su pintura es mucho más gestual, vigorosa, en la que la superficie pictórica presenta relieve por la carga de materia pictórica. El gesto hace vibrar la obra y los colores brillantes reverberan. En lo pictórico, su lenguaje se aleja del naturalismo para acercarse a la abstracción por el grado de descomposición de las formas y el uso de colores puros, con gran protagonismo. Así lo afirman también algunos de los textos que dejó en sus diarios, en los que reflejó su interés por dirigir su esfuerzo en esa dirección. Sin embargo, en muchos de sus dibujos y pinturas aparentemente abstractos, se entreven paisajes y figuras que en muchas ocasiones destacan por su quietud. Las obras puramente abstractas están representadas en su producción, pero no son predominantes.
Entre sus referentes pictóricos se detecta una clara herencia del informalismo europeo, color y gestualidad del grupo CoBrA, expresionismo. Abundan los ejemplos en los que aplica una buena cantidad de carga matérica con el pincel o con la espátula. Muchas veces mezcla el color sobre el propio soporte en un ejercicio de gestualidad que queda plasmado en la capa pictórica. En no pocas ocasiones, el acabado final viene dado por un rascado de la superficie aún húmeda, normalmente con la parte trasera del pincel, añadiendo todavía más gestualidad. Todo ello contrasta con lo meditado y estudiado de su escultura.
Su obra escultórica se centra en piedras duras, con una línea orgánica y pulida que recuerda a Bárbara Hepworth, Henri Moore o Miró, como en sus aves, que convive con otra de líneas más duras con ausencia de pulido. Otras obras juegan con los planos y el volumen geometrizado, al estilo de la escuela vasca. Sus obras en piedra dura, independientemente del formato, casi siempre son masivas, aunque en algunos casos el espacio se abre espacio a través de huecos. Conjuga las piezas puramente abstractas con la reinterpretación de figuras humanas y de aves, dos de los grandes motivos que inspiraron su obra a lo largo de toda su trayectoria.
Tanto en escultura como en buena parte de su pintura encontramos elementos alusivos al mundo real pero elaborados intelectualmente, como es el caso de las figuras humanas o los paisajes. Las aves, en estado de reposo o alzando el vuelo, son otro de sus leit motiv. De igual manera ocurre en su obra escultórica, en la que son numerosos los ejemplos de abstracción, pero también de figuras humanas, aves, de caras… Muchas de sus piezas son de unos pocos centímetros, hay una veintena de tamaño mediano, esculturas públicas como la rana del pantano de Leurtza y las esculturas monumentales.
Martínez Riazuelo gastaba todo su dinero en herramientas y materiales, algo que se observa particularmente en la variedad de técnicas que utilizó en sus dibujos y pinturas, como ya hemos indicado. Frecuentemente utilizó óleo o cera sobre cartón o papel, siendo anecdótico el uso del lienzo como soporte. Este uso de soportes sencillos para el dibujo parte de su filosofía de vida austera y sostenible, así como por su confesa influencia del arte povera.
Esta inversión en materiales era mayor en el caso de la escultura, tanto por el precio de las herramientas como de la necesidad de espacio que requiere un taller. Como se ha dicho, consiguió montar dos muy completos en Aizpún y Azuqueca de Henares, donde tenía cortadoras, radiales, mazas, pulidoras… Su material favorito era el mármol, utilizando sobre todo los de Macael, de Marquina, el rosa de Deba y el granito de Guadarrama. También tiene obras hechas en arenisca de Tafalla, en porcelana blanca y gres.

Palacio Kondestable jauregia | Kale Nagusia, 2 - Iruñea (Nafarroa)
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